sábado 25 de octubre de 2008

POEMAS EN HOMENAJE A CÉSAR ROSALES




EL SOLAR DE ROSALES


En sus palabras fluían:
la umbría calle del solar lejano,
tenues girasoles de luz amarilla,
postales de ocaso
vivas aún en sus ojos,
rumores del viento
trayendo aromas de jarillas,
poleos y mentas,
y la paz somnolienta
de los atardeceres pueblerinos,
el alma de la naturaleza
acendrada en su canto.


Silvina Nélida Avalle










SEMILLAS DE LUZ



Las palabras cayeron en su boca
Como mansas semillas
Semillas que por siglos
Aguardaban pacientes
La tierra de unos labios
Que dijeran su verbo.

El poeta
Sabía su designio
Deshilvanó los néctares
Escuchó caracolas
Aspiró los rumores
Silentes de su Arcadia
Y con gesto elocuente
Desgranó frutos de oro
-Espigas de deseos-
Para todas las almas…


Judith Lilian Bocco





A CÉSAR ROSALES



La infancia como un viento
De antiguas resonancias
Te acaricia la frente pensativa
Desde el arco azul de la nostalgia.
La montaña con falda de granitos
Luminosa de cuarzos milenarios
Sembrados en el temblor de los arroyos
Como lunas diminutas cuajadas en el tiempo.

Las hierbas y los frutos redondos de ambrosía
Las tardes incrustadas de gemas y arreboles
De salvajes aromas y de trinos
La armonía geométrica de los cielos
El insomne paisaje de tu tierra
Signaron tu destino de poeta
En la luz y en la sombra
La fiebre y el sosiego.

Después la vida
Océano de oleajes imprevistos
Te extrañó en otras playas
Muy lejos de la música de las piedras
Cuando el agua resuena su clavecín eterno.
Y tu canto creció en mágica marea
De magistral acento.

Como a un sol al que siempre se regresa
Volaba tu alma a la cuna primigenia
Para embeber las alas
De mieles y fuegos redentores
De ocasos y noches consteladas
Aunque nunca renunciaste
A tu destino de exiliado
Y le diste a la vida en poesía
El sustento sagrado de tus sueños.


Teresita Morán







EL POETA EN ARCADIA


Recordando
recorrías las mareas del pasado,
y el terruño solariego
martillaba como un eco en tus entrañas,
grabada a fuego la palabra,
insomnes las manos y sombría la frente
en el pálido quejido de la noche.

Eras el rapsoda, el demiurgo,
que arrancó lágrimas de tinta
al alfiler de las cascadas,
a las rocas y al seco corazón de lluvia
encarcelado en tibia cerradura
de nube y de crepúsculo…

Cuando partías la Muerte se detuvo
en ríos de relojes antiguos,
y lloró ese día en Arcadia
como un diluvio de símbolos y sombras,
arrugado el silencio en tus ojos,
astillas del rocío,
enfermos de vida… y caracol de sueño.


Darío Oliva






CÉSAR ROSALES


La infancia que idolatras
trae a tu lengua jilgueros y amapolas,
frente insomne colmada de vivencias,
cuna de nubes descifrando silencios.

Manos efímeras dibujan un paisaje
que arde estridente
en el cauce de la sangre.
Ríos de montañas
embriagados de esencias
con un nido de voces
te ha dejado la tierra…

Sigue poeta dando luz a tu canto.
Porque…
Si detienes tu marcha para volver la mirada,
torbellino de sombras se abrirán a tu paso.
Si apaciguas tu llama por volver al pasado,
aguijones candentes arderán en tus manos.

En el fondo opalino de las aguas sagradas
han quedado guardados
los cristales eternos
y en el río espumoso de la vida que late
todo cambia al instante, lo vivido se pierde…

Esplendor inefable,
mágico,
fugaz…

La vida galopa su pulso.
La memoria conserva intactas las imágenes,
pero tú no vuelvas…
Con la llama, siempre viva,
sólo pasa.



Rosa Elvira Soda

(Poemas leídos en las “XIV JORNADAS DE CULTURA SANLUISEÑA EN HOMENAJE AL ESCRITOR CÉSAR ROSALES EN EL 100° ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO”, realizadas en el Complejo Nativista Héctor Aubert de Vila Mercedes, el día 24 de octubre de 2.008)